“Cuando la información es débil, la corrupción prevalece”

29 Feb

Los hombres que no amaban a las mujeres es una novela de Stieg Larsson. Se trata de la primera parte de la trilogía Millenium, compuesta, además, por La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

A partir de aquí se realizará un análisis de los tres primeros capítulos que componen esta obra. En ellos, se destacan temas como la relación del periodismo con el poder, el periodismo de investigación, las fuentes de información, los criterios profesionales o los intereses económicos que se persiguen. Todo ello a través de la historia de Mikael Blomkvist, periodista de investigación y socio de la revista Millennium, que ejercía, además, de escritor y editor jefe en dicha publicación. Una revista económica y crítica con el mundo de la política y las finanzas.

Mikael, tras la publicación de uno de sus artículos, es acusado de difamación y calumnia, querella interpuesta por el empresario Hans-Erik Wennerström. Se trataba de un artículo sobre el “caso Minos” donde Blomkvist afirmaba que Wennerström empleó fondos públicos para el tráfico de armas. Este acto muestra la cuestión de la trasparencia informativa, de la función que deben realizar los medios de comunicación como intermediarios entre el poder político y la opinión pública.

Para evitar especulaciones sobre el destino de los fondos públicos, las administraciones públicas deben regirse por la transparencia informativa que, como bien define Juan Luis Manfredi en su artículo Periodismo y transparencia informativa, “consiste en la puesta a disposición de la ciudadanía del conjunto de datos, documentos, expedientes y otros archivos que explican y muestran la acción del Gobierno, del sistema y de sus actores, instituciones y tradiciones.” Además, los ciudadanos poseen el derecho de acceso a la información pública, un derecho fundamental en un estado democrático y esencial en la transparencia informativa.

Los medios deben dar a conocer aquellas informaciones que afecten a la sociedad. Porque como dice Paul Starr “cuando la información es débil, la corrupción prevalece”. Se debe investigar sobre los asuntos más turbios, pero la investigación queda regida por la contrastación de fuentes, pilar fundamental del periodismo. Acto que no realizó nuestro protagonista Blomkvist cuando publicó su artículo. Se fió de los que su amigo de facultad le contó.

 En este apartado destaca el tema de la confidencialidad, del derecho de los periodistas de no revelar sus fuentes y el derecho de la fuente a no ser revelada. Su compañero Robert Lindberg le introdujo en la trama con datos sobre el caso que no tenían ningún desperdicio para un periodista de investigación, pero con la condición de no dar su nombre, de ser una fuente off the record. Esta condición supone que no puede publicar la información.

–          Ahora es cuando la historia se pone interesante – dijo Lindberg y, de repente, pareció asombrosamente sobrio-. Ya que eres periodista que conste que esto es off the record.

–          ¡Joder, no puedes estar contándome cosas para luego decirme que no me dejas utilizarlas!

–          Claro que sí. Lo que te he contado hasta ahora es de conocimiento público… el resto de la historia, lo que no te he contado todavía, publícalo si quieres, pero tienes que tratarme como una fuente anónima.

–          Vale, pero según la terminología general off the record significa que me han revelado confidencialmente algo sobre lo que no puedo escribir nada.

–          A la mierda con la terminología. Escribe lo que quieras, pero soy una fuente anónima. ¿De acuerdo?

–          Vale- contestó Mikael.

Mikael así lo hizo, cometiendo un gran error. Porque cuando un periodista recibe una información confidencial no publicable, es para uso exclusivo. Aunque, no significa que no pueda hacer uso de ella, si ha sido verificada por otras fuentes.

En la novela, también, se habla de los intereses económicos de muchas empresas que patrocinan a los medios de comunicación.

–          Es la única solución- replicó Mikael-. … por cierto, ¿qué pasó con aquella empresa informática?

Ella suspiró.

–          Bueno, esta mañana nos han comunicado que no quieren anunciarse en el número de enero.

–          Y Wennerström tiene un considerable paquete de acciones en la empresa. No es casualidad.

La mayoría de los ingresos de los medios de comunicación provienen de la publicidad que realizan de otras empresas. Por ello, muchas veces, los medios no publican aquellas noticias que afecten a sus anunciantes, pudiendo dejar de lado la ética profesional. Porque, en definitiva, son empresas de comunicación que buscan su beneficio económico.

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