La red de control

23 Feb

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La red de control

¿Tenemos acceso a toda la información?  El desarrollo de las nuevas tecnologías está cambiando las formas de aprendizaje y acceso a la educación. Como define S. F. Aroche “Internet es, a la vez, una oportunidad de difusión mundial, un mecanismo de propagación de la información y un medio de colaboración e interacción entre los individuos y sus ordenadores independientemente de su localización geográfica”.

El desarrollo de la red de redes, nos ha permitido  contextualizar la denominada Sociedad de la Información. Pero, ¿Cuál es el origen de Internet?

Armand Mattelart, en su libro Histoire de la société de l’information, recoge que Internet, International Net, es decir, red internacional, surge a partir del lanzamiento estadounidense de Arpanet. Estados Unidos crea la agencia DARPA y en 1968, ARPA. A través del cual, el gobierno norteamericano pone en marcha una red experimental para establecer comunicación entre investigadores ubicados en lugares distantes. Para ello, la agencia plasmó estas iniciativas en ARPANET, antecedente más inmediato de Internet. Asimismo, la innovación tecnológica de ARPA permitió construir modelos de análisis y control del cambio social, con el fin de desviar a la población de actitudes violentas y contra sistémicas.

Ahora bien, la red global interconectada que es Internet se hizo posible gracias a la invención de la WWW. La World Wide Web fue desarrollada por Tim Berners-Lee, que junto con Robert Caillau, la diseñaron como un sistema de hipertexto que permitía extraer y transmitir información de cualquier ordenador a través de un navegador. La WWW vio la luz en 1991 como navegador que posibilitó el intercambio de datos en la red existente Internet.

La idea que rigió las investigaciones de Berners-Lee queda expresada, en su libro Tejiendo la red, en estas palabras: “Supongamos que toda la información almacenada en ordenadores de todas partes esté unida entre sí, pensé. Supongamos que pueda programar mi ordenador para crear un espacio en el que cualquier cosa pueda relacionarse con cualquier otra. Todos los fragmentos de información de cada ordenador que había en el CERN, y en el planeta, estarían a mi disposición y a la de cualquier otro. Habría un espacio único y global de información”.

Comienza así una auténtica revolución. Con Internet surgen nuevas formas de poder y control social. Ya que en la red estamos continuamente monitorizados. Porque como se ha mencionado, anteriormente, la información en la red se organiza a través de hipertextos: documentos y nodos enlazados. Por tanto, al navegar por la red en busca de información, el sistema nos conduce por donde quiere. Produciéndose así, lo que se ha denominado desbordamiento cognitivo, es decir, una desorientación informativa. Aparece una nueva forma de leer documentos, la cual requiere de una alfabetización que precisa conocimientos técnicos. Los usuarios deben aprender a navegar por la red. Pero nos encontramos, todavía, con el problema de la brecha digital, lo que es lo mismo, con la desigualdad de acceso a la red. Porque no todo el mundo tiene acceso a esa gran cantidad de información, que contempla la educación y la cultura. Según VNews, se estima que todavía hay hasta 30 millones de hogares en Europa sin, o con acceso limitado, a la banda ancha, de los cuales 1.420.000 se encuentran en España. En concreto en nuestro país son 690.000 las familias que no tienen posibilidad de acceso a la banda ancha de Internet y 730.000 las que sólo pueden hacerlo a velocidades inferiores a 2MB por segundo.

La utilización de hipertextos, de ese sistema automático de organización de la información, provoca la uniformidad en el comportamiento de los usuarios. La red se concibe como un cyberpanópticon: un gran hermano electrónico. Un medio que vigila, sistematiza, registra todos los datos y movimientos de los usuarios. Como muestra Mattelart, en su libro Un Mundo Vigilado, Jeremy Bentham, en 1791, establece el panopticon como una figura arquitectónica en la que desde un punto central, el vigilante puede controlar con plena libertad todo el círculo del edificio dividido en alvéolos, mientras que los vigilados, alojados en celdas individuales, son vistos sin ver a quien los observa. También, como se ha mencionado, Internet se concibe como un Gran Hermano electrónico, idea sacada de la novela 1984 de George Orwell, donde un ente vigila y controla el comportamiento de la sociedad. En estos dos ejemplos el individuo está continuamente vigilado, pero su percepción de vigilancia es inexistente, al igual que ocurre en la red. A través de los hipertextos, se sabe qué páginas visitamos, por tanto, se pueden conocer nuestros gustos y preferencias. Datos que dejamos de manera involuntaria, por ejemplo, en la barra de búsqueda de Google sobre un determinado grupo de música o la página de una tienda de ropa. Por ello, Internet se conforma como un nuevo modelo de control social. Como dice Manuel Castells: el poder se decide cada vez más en un espacio de comunicación multimodal. En nuestra sociedad, el poder es el poder de la comunicación”.

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