Una voz, un movimiento

21 Feb

De momento, ya hemos conseguido grabar nuestra voz en todo el mundo

15 M. Una Voz, un Movimiento

Nueve de octubre, las 20:00 en las calles de Cuenca. Laura Laria, conquense de 19 años, pega carteles junto con un grupo de jóvenes, se preparan para el 15–O. Una manifestación que se prevé como un acontecimiento mundial. Entre frío y farolas los carteles cobran vida. “No puedo creer que todo el mundo se esté volcando con esto” afirma Laura con una gran sonrisa. Frente al muro, con la brocha de cola en la mano y los ojos vidriosos, Laura se emociona cuando recuerda lo que sucedió unos meses antes, el 15-M. Dentro de una semana espera revivirlo.

Laura Laria

El 15 de mayo,  encendió la tele, consternada ante lo que veía dijo a su hermana: “Julia hay que irse a Madrid”. En la plaza de Sol de Madrid, se estaba cocinando una transformación, lo que después se llamaría “spanishrevolution”. Los ciudadanos estaban saliendo a la calle, el telediario anunciaba que cada vez más gente llegaba a la plaza y se unía a la protesta. Todo esto no fue arte de magia ya que el movimiento, denominado Democracia Real Ya, había empezado meses antes en las redes sociales, convocando a los indignados el 15 de mayo en la plaza de Sol de Madrid. Twitter ha sido uno de sus modos de comunicación más eficaces desde entonces. A través de los tweets, los jóvenes expresaban su malestar con el sistema. Etiquetas como: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “No nos representan”, “RIP. DEMOCRACIA”, llegaron a ser tredding topic en el país.

El movimiento se extendió y se hizo un hueco entre las noticias de los medios. El director del diario Público, Jesús Maraña, declaró para La Sexta que, tras el 15 de mayo, la noticia más comentada era la referida a Sol, el centro del movimiento español. El inconformismo de muchos españoles, no tardó en ser noticia a nivel internacional. El 19 de mayo, el Washington Post publicó la noticia en portada, bajo el título “Primavera de frustración en España”.

Desde muchos medios de comunicación, como Intereconomía, El Mundo o esRadio, políticos y periodistas como Federico Jiménez Los Santos o Esperanza Aguirre describieron a los comprometidos con el movimiento como “terroristas”, “perroflautas”, “piojosos”, “harapiento”, “sucios” … Una serie de calificativos con los que sólo algunos profesionales de la información estuvieron de acuerdo. Iñaki Gabilondo para el reportaje spanishrevolution de La Sexta, declaró:”desde ese pensamiento de extrema derecha, las palabras no definen el movimiento, les define a ellos”. “Somos muchos los ciudadanos que, sin estar en las reuniones del 15-M, compartimos el espíritu que los anima”, “la democracia está enferma, está oxidada y tiene que cambiar”.

El mismo 15 de mayo, Laura dejó la tele y se conectó al Tuenti, la noticia circulaba con entusiasmo. Ya tenía varias invitaciones para sumarse a una manifestación en su ciudad. No lo pensó dos veces, animó a su hermana y salieron a la calle. El lugar de encuentro de este movimiento fue la plaza de la Hispanidad. Al llegar allí, Laura miraba a su alrededor, decenas de pies se acercaban sonando a protesta. Carteles y gritos llamaban la atención de los transeúntes. El movimiento conquense tuvo un principio caótico, ya que se entremezclaban todas las conversaciones, el ruido de los coches, etc. Pero entre el jaleo, un megáfono consiguió el silencio.

Los participantes estaban conectados con Madrid. Pendientes de móviles y ordenadores, sabían lo que sucedían en la capital española, así como en otros países de Europa e, incluso, América. Los apoyos llegaban de todos lados. “Esto nos hizo descubrir que no estábamos solos” cuenta Laura.

Con un sentimiento de lucha urgente, de energía compartida. Los manifestantes hablaban de una acampada, de pasar la noche a la intemperie como forma de queja. Con la huida del sol, los indignados tomaron la entrada de San Esteban, iglesia que se encuentra en el centro del movimiento, en la plaza de la Hispanidad. Esta noche, pronto se convertiría en varios días de convivencia, de una unión por la reivindicación de un cambio. “Fue increíble el apoyo que nos dio la gente y como se involucró en ayudarnos, la panadería de al lado nos daba pan y madalenas todos los días, algunos negocios nos dejaron imprimir todas las copias de los folletos que quisiéramos y otros nos dejaban usar los baños sin ningún problema. La otra cara fueron los inconvenientes que tuvimos con mucha de la gente que iba a San Esteban a misa, incluso cuando ya habíamos hablado con el párroco que no tenía ningún problema con que durmiéramos y conviviéramos allí” destaca Laura de los días de convivencia.

La acampada fue tomando forma, tras días de intenso trabajo. A primera hora se organizaba el campamento y se celebraba una de las asambleas diarias, la de contenido técnico, como explica Laura: “se trataba los problemas de la acampada, su funcionamiento, las comisiones y sus cometidos”. La segunda a las 20 hs, trataba los contenidos populares, economía, sociedad y política. Todos los participantes emitían sus quejas y propuestas para el cambio. “Escuchábamos a toda persona que quisiera explicar algún tema, denunciar su situación, protestar, o contar algo” comenta Laura.

Todo esto,  se organizaba a través de comisiones, que trabajaban en distintos campos y en las que cada uno podía formar parte a voluntad. Frente a la división en Madrid, Cuenca optó por establecer las comisiones de vivienda, de comunicación, de empleo y de banca, puesto que no había gente suficiente para tantas como en Madrid.

El 12 de junio,  se publica la propuesta  del Pacto del euro, que será firmado el 19 de este mismo mes. Un paquete de medidas económicas para la situación de crisis, el problema es que más que contribuir a solucionar el desempleo y la parálisis del tejido productivo europeo, va a conducir inevitablemente a un mayor empobrecimiento de los ciudadanos. Ya que algunas de las medidas son establecer sistemas permanentes de revisión de las pensiones, aumentando la edad de jubilación y reduciendo el importe de las mismas, reducir las cotizaciones a la seguridad social, aumentar el IVA y los impuestos sobre la energía o privatizar el sector público.

Lectura del manifiesto conquense en la Plaza de la Hispanidad

El movimiento 15-M no hizo oídos sordos ante la situación. Las calles se volvieron a llenar de manifestantes el 19-J. “Aquella fue la manifestación más multitudinaria que hubo en Cuenca, más que el 15-M, ya que la gente estaba mejor informada. Nos habían estado viendo trabajar todos los días de acampada o, simplemente, habían oído de nosotros en los medios y se unieron a la protesta” atestigua Laura.

El 19-J supuso uno de los acontecimientos más importantes de todo el movimiento,  una marcha indignada desde todas las acampadas españolas con un objetivo: reencontrarse todos en Madrid el 24 de Julio. Fueron semanas preparando a los pueblos por los que la marcha iba a pasar.

La comisión de Extensión, se encargó del contacto con los pueblos y barrios de Cuenca. Laura nos lo cuenta exaltada: “aquello si fue verdaderamente emocionante. Ir por cada pueblo o cada ciudad reuniendo más  y más gente en el camino, organizando asambleas en pueblos sin acceso a mucha e importante información y sobre todo la convivencia de tantísima gente, las comidas populares que organizaban u organizábamos”. Los indignados conquenses viajaron por varios pueblos como Mariana, Sotos, Villaconejos, hasta llegar a Cañamares donde se unió la marcha que venía desde de Barcelona.

La gente se abrazaba, lloraba. Ya estaban todos en Madrid.  En aquella asamblea comunitaria se expusieron las vivencias de todas las acampadas, canciones y chirigotas, creaban un clima familiar.  “Fue otro impulso de motivación” afirma Laura.

Pero esta motivación se fue desinflando. Al llegar a casa, vuelta a la realidad. “A la vuelta a nuestras ciudades fue una especie de golpe de realidad, las acampadas empezaban a perder sentido y antes de desvirtuar el movimiento quisimos desalojar nosotros mismos”. La rutina del día a día y  el cansancio, hizo que la mayoría de las acampadas llegaran a un acuerdo para retirarse de las plazas. No hubo abandono, sino una nueva dinámica de trabajo. En Cuenca, la plaza de la Hispanidad seguía siendo el punto de encuentro, ahora, en las asambleas de los viernes.

Fue difícil mantener el movimiento en esta pequeña ciudad, la escasez de personal y el cansancio de los diligentes del movimiento, trajo consigo un desgaste de las actividades. A pesar de esto han seguido adelante con su lucha, como bien nos cuenta Laura: “no dejamos en ningún momento la actividad”. Las asambleas pasaron a ser dos por semana. Localizadas, cada semana en un barrio, trataban temas centrados en los vecinos de estos.

Con el paso de las semanas y la llegada del otoño, la euforia se apagó y la actividad fue decayendo. Cuando todo parecía estar perdido, los carteles que ahora pega Laura anuncian “Unidos por un cambio global”. El 15 O está a punto y todo se está preparando. El de 15 de octubre fue el día elegido por los representantes del 15-M, que quisieron mantener el número como marca de identidad  y a la vez, convocar a los ciudadanos en fin de semana, para que la mayoría pudiera asistir. Con el paso de los días, la convocatoria que nació en España se extendió a medio mundo. El movimiento creció desde la puerta de Sol de Madrid hasta las plazas de grandes ciudades, como Nueva York, Hong Kong o Johanesburgo.

Tal y como explica Jon Aguirre Such, portavoz de Democracia Real Ya, debido al arranque del curso y, ante la cercanía de las elecciones, “queremos recordarles a los partidos que el 15-M sigue vigente”.

En Cuenca, se ha convocado la manifestación en la estación de trenes a las 19 hs. Laura, puntual, llega al lugar de encuentro. Pasada media hora no paraba de llegar gente y Laura asombrada afirma: “esperábamos gente, pero no tanta. ¡Esto es increíble!”. En el punto de reunión, los manifestantes indignados, encabezados por la pancarta “Unidos por un cambio global. Contra la dictadura de los mercados. En defensa de la democracia” iniciaron la marcha hacia plaza España. Los parcipantes se quejaban de la reforma laboral, del paro, del agravio de la enseñanza pública, de los recortes de la sanidad, de la gestión de la asistencia sanitaria y del abuso de los bancos. “Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio motivo para estar aquí” afirma Laura. Además de los jóvenes, adolescentes, niños, adultos, ancianos, familias enteras, quisieron formar parte de esta lucha mundial. Todos juntos coreaban: “¡No nos representan! ¡no! ¡no!”.  “¡Menos cumbres y más legumbres!”. Las calles conquenses se llenaban de carteles donde se podía leer: “- ricos = – pobres”, “apaga la TV, la revolución no será retrasmitida”, “Sólo el pueblo defiende al pueblo” o “Me parto el UGT”. Por encima de las cabezas, destacaba una estructura en forma de globo terráqueo encadenado por los símbolos del dólar y el euro, que anunciaba la manifestación a lo lejos. Entre los indignados, una nube de color verde llamaba la atención de los asistentes. Eran las camisetas que vestían los representantes de la oposición a los recortes en la educación y al aumento del horario de los docentes. El sentido de la vista, no fue el único sorprendido. La música, los gritos, los pitos y el aporrear de las cacerolas asaltaron el oído de todos los presentes.

Las calles Fermín Caballero, calle Cervantes y calle Carretería fueron testigos de la marcha. La manifestación llegó a su destino, Plaza de España, donde dos de los coordinadores del movimiento leyeron un manifiesto a modo de cierre. El apogeo del discurso llegó. Los aplausos invadieron la plaza, y es que los representantes del movimiento estaban dando con la clave de la lucha global: “Los derechos de los pueblos son los deberes de los gobiernos” “Hoy estamos haciendo historia. Hoy es el día en el que el planeta tiene una sola voz, reclamando un cambio global. Hoy es el día en el que todo cambia.”

Pero no todo ha cambiado. Las repercusiones del movimiento no están tan claras. Se ha ido desinflando la actividad. El ABC publica: “Las convocatorias del Movimiento 15-M empiezan a perder fuelle”. Laura reconoce que es muy difícil trabajar con una estructura horizontal, y que esto ha podido ser motivo de la descoordinación y el consecuente desgaste.

Algunos expertos como Bauman han calificado el movimiento como “emocional”, explicando que dicha emoción tiende a ser temporal, y por lo tanto, es insuficiente para actuar como motor de un movimiento.  “La emoción es inestable e inapropiada para configurar nada coherente y duradero”. De hecho, la modernidad líquida dentro de la cual se inscriben los indignados posee como característica la temporalidad, “las manifestaciones son episódicas y propensas a la hibernación”, afirmó Bauman para El País.

Los manifestantes en Madrid el 20 de octubre

Sin embargo, como dice Laura: “el esfuerzo ha dado sus frutos”. Algunos cambios han visto la luz tras el 15-M. Los partidos políticos dominantes han presentado sus propuestas a cerca de la ley electoral. El PSOE llevará en su programa una iniciativa de reforma basada en el modelo alemán, que combina las listas abiertas con un reparto de escaños más proporcional. Por su parte, el Partido Popular, opta por las listas abiertas.  El Banco Santander citó explícitamente el 15-M para explicar su decisión de ofrecer tres años de carencia a sus clientes con hipoteca que queden en paro o reduzcan sus ingresos el 25%. Asique no podemos decir, que los manifestantes y comprometidos con la causa no hayan conseguido nada.

Las elecciones están al caer, y el movimiento brilla por su ausencia en la mayoría de las ciudades españolas. Algunas como Barcelona, tienen preparada una movilización y acampada para el próximo 19 de noviembre. Pero lo cierto es que el 15-M ya no es lo que era. Se esperaba que con motivo de las elecciones del 20-N, se hiciesen notar y todos, volvieran a asaltar las calles. Aunque Laura ha declarado: “A pesar de no tener previsto salir a la calle de nuevo, nuestra lucha continúa”. “Todo lo que queremos conseguir, requiere un proceso lento, pero no nos rendimos”. “De momento, ya hemos conseguido grabar nuestra voz en todo el mundo”.

Lucía Lamas Chicano

Ruslana Luts

Silvia Martínez Hellín

Tania Martínez Tomás

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